El 1 de febrero de 2026, la comunidad de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad celebró con inmensa alegría la Primera Profesión Religiosa de las novicias Agustina Thompson y María Paz Ponce Mora, en una solemne Eucaristía presidida por Monseñor Damián Nannini, obispo de San Miguel.
La ceremonia, realizada en Buenos Aires, fue un verdadero signo de esperanza y gratitud para toda la familia orionita. En ella, las jóvenes profesas respondieron con firmeza al llamado de Cristo, pronunciando sus votos de Castidad, Pobreza, Obediencia y Caridad, comprometiéndose a vivir en entrega total a Dios y al servicio de los más pobres.

Uno de los momentos más emotivos de la celebración se vivió cuando las novicias respondieron al llamado con firmeza y sencillez: “Aquí estoy, Señor, porque me has llamado”. Ese sí resonó en toda la asamblea como un eco de fidelidad y entrega.

La bendición y entrega del velo y del crucifijo marcaron visiblemente su pertenencia a Cristo y a la Iglesia. Finalmente, la consagración a la Virgen María selló este paso con la confianza en su maternal protección, poniendo sus vidas bajo el amparo de la Madre que guía y fortalece el camino de quienes se donan enteramente a Dios.
Al concluir la celebración, la Superiora Provincial, Hna. M. Adriana Zbicajnik, dirigió unas palabras llenas de gratitud y esperanza.

Momento fraterno en Casa Provincial
Las nuevas profesas estuvieron acompañadas por sus familias, amigos y toda la comunidad religiosa, quienes compartieron con ellas la emoción de este paso tan importante.

Después de la ceremonia, todos se reunieron en la Casa Provincial para celebrar un momento fraterno, marcado por la alegría, la comunión y la gratitud.

Fue una ocasión para estrechar lazos, agradecer el camino recorrido y renovar juntos el compromiso de seguir construyendo la misión de Don Orione en la Iglesia y en el mundo.

Rezamos por toda la Familia Orionita, para que el Espíritu Santo siga suscitando vocaciones generosas y mantenga encendido el fuego de la caridad en cada corazón. Que el testimonio de nuestras hermanas sea semilla de esperanza y fidelidad en la Iglesia y en el mundo.

“Dónense todas a Dios, para ser todas del prójimo.” – San Luis Orione
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