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Festival Caridad Viva: una fiesta a favor de la inclusión

El 18 de noviembre se realizó el Festival Inclusivo Caridad Viva, un evento innovador dentro de la institución. Hubo muestras de canto, música y baile, todo a cargo de residentes de los Cottolengos, en una alegre celebración en familia.

Por Facundo Rodríguez Saura

Poco a poco, la Casa Provincial de las Hermanas de Don Orione, ubicada en Eugenio Garzón 3975, se fue vistiendo para el Festival Inclusivo Caridad Viva. Primero, se colocaron unos banderines en la entrada y cruzando el patio donde el evento tendría lugar. La tarima que haría las veces de escenario ya estaba plantada desde el día anterior, a la espera de los artistas. Después, globos, guirnaldas y afiches le pusieron color a las paredes. Pero luego de tanta preparación, lo que le dio verdadera vida al patio fue la llegada de las comunidades que con sus artesanías coparon los espacios dispuestos: rosarios, bandejas cerámicas, almohadones, posapavas, mates, tazas, una gama variopinta de bellos artículos realizados por los Cottolengos de Avellaneda y Los Polvorines, el hogar Santa Rosa, las Hermanas Sacramentinas y religiosas del Hospital Santojanni.

Desde temprano, las residentes de los Cottolengos demandaron música para bailar. Pedían Gilda, o Axel, y hasta alguna exigía que sonaran los Wachiturros. Antes de que el evento comenzara formalmente, ya un grupito le estaba poniendo ritmo y se movía al compás de lo que sonara. Con una energía envidiable, hubo quienes empezaron a bailar a las 11 y que no pararon hasta que la última persona levantó campamento.      

Cerca del mediodía, cuando las comunidadGrupo con cartelitos es de Congreso, San Fernando y Claypole ya estaban presentes y se terminaron de acomodar, la Hna. M. Trinidad Almada, superiora Provincial de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, abrió oficialmente el evento, rezando la oración de Don Orione y expresando sus buenos augurios para la jornada. Ya en horario de almuerzo, fue el momento de brillar del buffet que estuvo a cargo del Movimiento Laical Orionita de Floresta, que cocinó unos deliciosos choripanes y se encargó de la venta de las empanadas. El almuerzo tuvo el condimento especial de la solidaridad, ya que el pan, los chorizos y las empanadas fueron íntegramente donados por comercios de la zona que apoyaron al evento.

A las 14 fue el turno del primer número, a cargo del Coro Don Orione, del Cottolengo de Los Polvorines, acompañado por el profesor de canto y percusión, Nicolás Rojas. Las 12 mujeres que conforman la agrupación coral subieron al escenario, vestidas con sus blusas blancas, pantalones de vestir negros y sus pañuelos blancos y amarillos con el rostro de Don Orione estampado. Las mujeres emocionaron a los presentes interpretando los temas “Cantar hasta morir”, de Diego Torres; “En tus manos”, de Luciano Pereyra; “Tres Marías”, de Andrés Calamaro”; “La luz de Francisco”, de Palito Ortega; y el himno de Don Orione. Una vez finalizado el repertorio, Carolina, quien forma parte del coro, cantó como solista el tema “Tal vez es amor”, de Chayanne. La melodía de la inclusión sonó muy fuerte.

 

Poco después llegó el momento de ponerle ritmo al evento. Un grupo de mujeres del Cottolengo de Avellaneda cuyas integrantes eran hipoacúsicas bailó al compás del dos por cuatro, guiadas por la profesora de expresión artística, Cintia Argüello. Completamente lookeadas, realizaron dos coreografías preciosas, le sacaron brillo a la pista y se llevaron la ovación del público.    

 

El ambiente amistoso reinante fue tal que hasta hubo lugar para actividades fuera del programa. Rocío, una joven postulante a las Hermanas Sacramentinas No Videntes, subió al escenario, cantó y tocó el teclado acompañada en guitarra por la hna. M. Marta. Con su dulce voz y su talento natural, Rocío cautivó al público.

Payamédicos en festival caridad vivaMientras el reloj avanzaba, el clima jovial y familiar fue in crescendo. Y en medio del evento ya pletórico de alegría, hubo un estallido de colores y risotadas con la irrupción de los Payamédicos junto a los Paya21, payas con Síndrome de Down. En seguida recorrieron el festival montados en sus bicicletitas imaginarias, armaron un trencito de baile y un puente por el que pasaron hermanas, voluntarios, residentes y participantes por igual. Todos amalgamados en un tierno juego llamado inclusión.

Para ponerle un marco teórico a todo eso que se vivía en el festival, a las 17, Diego Zotta, Coordinador del centro de día del Cottolengo de Avellaneda, brindó una charla llamada “Viviendo la Caridad en la inclusión”. Diego hizo un breve repaso por los conceptos de exclusión, segregación, integración e inclusión, y de forma muy pedagógica ejemplificó cada caso. El profesional insistió en que la inclusión es un “proceso racional y no espontáneo, pero moralmente superador”. Y en esta línea, afirmó que “para los creyentes, la vivencia de la inclusión es una manifestación concreta, entre otras, de una caridad viva”.

Finalizada la charla, las mujeres del Cottolengo de Avellaneda hicieron un bis a su coreo de tango, y luego llegó el momento del sorteo en el que se entregaron 6 premios. Para concluir el evento, la hna. Julia Lorenzo interpretó el tema “Amemos”, compuesto por la congregación, y cuyo estribillo reza: “Amemos con una caridad viva sembrando con alegría la dicha de compartir”. El Festival cerró a puros aplausos y júbilo, y todos los participantes se fueron colmados de satisfacción y con la certeza de haber contribuido a mantener la caridad viva.        

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