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Al ritmo de la inclusión

En el Cottolengo de Los Polvorines, un grupo de residentes participa del taller de coro y percusión, en el que se busca que las mujeres promuevan sus habilidades musicales y que puedan expresarse a través del canto.

La clase comienza con ejercicios de relajación muscular y respiración. Es indispensable aflojarse, liberarse de las tensiones y preocupaciones que pueden distraer del objetivo. Se continúa con la vocalización para empezar a distender las cuerdas vocales, evitar que se dañen y poder proyectar la voz con potencia. Solo después llega el momento de cantar, y luego las 13 residentes del Cottolengo de Los Polvoriones que forman parte de la práctica, ensayan sus canciones favoritas. Desde hace cinco años, el taller de coro y percusión es un espacio de integración, expresión, estímulo y trabajo en equipo que funciona en la institución que alberga a 60 mujeres con discapacidades, y del que participa un grupo de ellas.

coro don orione
“A nivel cognitivo, el trabajo es importante, porque favorece la concentración: se aprende verso por verso, parte por parte”, resume Nicolás Rojas, encargado de dictar el taller. A lo largo del trabajo sostenido por años, las residentes que forman parte del coro Don Orione –así su nombre- cuentan con unas 60 canciones en su repertorio. La música es variada, algunos temas son religiosos, otros son los que ellas escuchan en la radio y algunos otros son propuestos a criterio del profesor. Sobre todo, se busca que la música tenga un ritmo que todo el grupo pueda seguir.


El taller se dicta martes y jueves, y se divide en dos. Un grupo, el menos numeroso, de 13 mujeres autoválidas, que son las que conforman el coro. El otro, de percusión, cuenta con alrededor de 30 participantes, y son aquellas residentes con más dificultades motrices. En esta clase, las mujeres primero prueban los distintos instrumentos de acuerdo a sus gustos y posibilidades de movimiento, hasta que encuentran uno con el que se sienten cómodas. Pero también, el taller busca generar una reacción. “Hay chicas que no pueden agarrar nada, ni hablar y están en una silla. De repente, les canto una canción y sonríen, entonces el estímulo está logrado”, expresa Nicolás.

La música además es una forma de expresión, y en ese sentido también tiene un costado terapéutico. “Sirve para exteriorizar emociones que quizás no lograban sacar. Se trabajan estados de ánimo, sentimientos, manejo del miedo, el rechazo, y resistencia”, detalla el tallerista. El objetivo de estas actividades es la integración de las mujeres del Cottolengo, promover su capacidad de expresión, lograr que tengan una mejor calidad de vida, además de estimular las habilidades rítmicas, la concentración y fomentar el trabajo en equipo.
Pero además, la música “les genera satisfacción, felicidad, las conecta más con el mundo”. “Es un ejemplo de madurar algo que se vino trabajando, el fruto de lo que vinieron haciendo. Para lucirse tienen que practicar y trabajar duro. A veces los ensayos se hacen tediosos, tienen que estar sentadas, paradas, cantando”, sintetiza Nicolás para demostrar la intensidad de las actividades. En general, aunque intenta matizar con humor las clases, considera que es un taller “bastante intelectual”.

coro don orione
Pero pese a las dificultades, el esfuerzo vale la pena. Anualmente, el coro realiza entre tres y cuatro muestras en distintos colegios de la zona, que siempre rotan. Además, las mujeres con discapacidad participaron en más de una oportunidad de exhibiciones organizadas por el Municipio de Malvinas Argentinas. La última actuación fue en abril de este año, junto a otros coros y frente a una multitud de personas.


A la hora de presentarse, el coro Don Orione viste uniformes, (pantalón negro de vestir, zapatos o botas negras, blusa blanca, saco de lana blanco si hace frío, y una chalina a modo de corbata con un pin de Don Orione) y, además, cuando participa de alguna muestra, las trabajadoras de los hogares “lookean” a las artistas: las pintan, maquillan y peinan para que queden todavía más bonitas y se luzcan en el escenario.
Según Nicolás, desde el momento en que se enteran de que tienen una nueva actuación para hacer, “se genera mucha expectativa, saltan, gritan, festejan. También se ponen un poco nerviosas, pero saben que se van llevar la ovación, el aplauso”.

Para el tallerista, uno de los principales beneficios de todo este trabajo es que las residentes se animan a mostrarse, a través de la música. “Descubrieron que les encanta que las miren, presten atención, escuchen, aplaudan, que las feliciten. Que les den un regalo o un diploma. Que les digan que las van a visitar. Salir a cantar implica todo eso”, concluye.

 

En qué está trabajando el coro “Don Orione”

En este momento, las mujeres del coro trabajan, de la mano de Nicolás Rojas, en una novedosa forma de cantar. Además de ensayar los tonos de voz, el ritmo, y la letra, lo innovador de la propuesta es que cada parte de la canción será acompañada con gestos, con el fin de “trabajar otra temática, con dinámicas diferentes”. En este sentido, para elegir las señas que acompañan cada tramo de “En tus manos”, de Luciano Pereyra, las integrantes del coro hicieron una votación. Esta es la segunda vez que prueban este tipo de ejercicio musical. Antes, lo habían hecho con “Celebra la vida”, de Axel.
“La música les genera satisfacción, felicidad, las conecta más con el mundo. Para lucirse, tienen que trabajar duro”
 

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