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4 miradas sobre Don Orione

Para actualizar la mirada sobre Don Orione hoy, y en el marco un nuevo aniversario de su canonización el 16 de mayo, dialogamos con dos laicos, una religiosa y una voluntaria para que cuenten qué representa el santo para ellos.

Aunque Don Orione goza de popularidad en nuestro país, es posible que no sea el Santo más reconocido. Pero no quedan dudas de que su particular carisma y su enorme y generosa obra despiertan una pasión que difícilmente sea comparable. Devotos que llevan remeras estampadas con su rostro. Barrios, pueblos, calles y equipos de fútbol con su nombre. Canciones de veneración que son entonadas con la misma intensidad por adolescentes y ancianos. Esta potencia de sentimientos y vivencias marca a aquellos que somos seguidores de Don Orione, como a la Hermana Nacy, religiosa de las Hermanas de Don Orione, Romina Mori, voluntaria del Cottolengo de San Miguel, Raúl Rolfi, tallerista del Hogar Santa Rosa y Virginia Salva, coordinadora del Movimiento Laical Orionita, quienes en este artículo explican cómo el Apóstol de la Caridad tocó sus vidas y transformó su forma de ver el mundo.

“Conocí a un Santo accesible”

hna nancyPara la Hermana Nancy, el contacto con Don Orione fue ineludible por una cuestión geográfica: De niña vivía en Claypole, muy cerca del Cottolengo de esa ciudad bonaerense. Y quizás por esa presencia que marca la impronta del barrio, para ella Don Orione era mucho más que un Santo.

“En un primer momento, en mi adolescencia, Don Orione era la Iglesia entera”, recuerda. Aunque luego, cuando afianzó su compromiso, matizó su parecer. “Conocí a un Santo accesible. Un hombre de Dios”.

Para la Hermana Nancy, lo que más se destaca en el Apóstol de la Caridad “es esa mirada fuerte hacia los más necesitados. Una mirada con algo concreto sobre ellos, que no sólo ve la necesidad sino a la persona en sí”.

Esta visión que la impresionó de muy joven es la misma que la llevó a elegir convertirse en religiosa y la que procura aplicar en su cotidianidad. “Para nosotras, la caridad es un modo de vida muy fuerte, porque tenemos un voto de caridad. Es una vivencia que te mantiene despierta día a día, por el trato con hermanas, con personas con las que vivo y trabajo. Es el buscar y reconocer a este Dios que se hace presente en el Otro”.

Y aunque de su visita a nuestro país pasaron muchos años, las enseñanzas de Don Orione “se van adaptando”. “Vamos haciendo un camino que requiere mirar mucho a nuestro alrededor. Y en eso respondemos con obras que hoy tenemos pero que no fueron fundadas por Don Orione”, concluye.   

“Don Orione me cambió la vida”

voluntaria cottolengoRomina Mori, de 19 años, no siempre fue la joven comprometida y solidaria que es hoy. “Don Orione me cambió la vida. Yo era muy altanera”, reconoce. Para ella, el momento del clic llegó cuando conoció a las mujeres que viven en el Cottolengo de San Miguel y vio lo felices que eran a pesar de no tener nada.  “Ahora soy más sencilla. Cambié mi forma de ser gracias a ellas, que me ayudaron”.  

Años atrás, la voluntaria llegó casi de casualidad al Cottolengo, acompañando a un grupo misionero de su colegio. Festejaron el día del niño, y ella se había vestido de payaso. La experiencia empezó a movilizarla internamente. “Me había quedado con ganas de volver, pero no encontraba quien me lleve”, rememora. Dos años después, el grupo Romina volvió a visitar el Cottolengo. Las visitas se hicieron más regulares y, aun cuando el grupo misionero dejó de asistir con tanta frecuencia al Cottolengo, Romina continuó yendo y se convirtió en una voluntaria.

Ese rumor interno que había sentido en su primera visita, creció hasta convertirse en un sentimiento tan poderoso como difícilmente explicable. “Las nenas me dicen mamá, me hice amiga de todas”, grafica. Su asiduo compromiso con el Cottolengo también terminó involucrando a su familia: Su mamá, su hermano y su papá hoy ayudan a la institución

“Si me llegara a faltar el Cottolengo, no sé qué haría. Porque estoy muy metida y todas las nenas son importantes para mí”, expresa para demostrar hasta qué punto ese espacio de Caridad tocó su vida.

“Don Orione representa el más puro amor al prójimo”

voluntario cottolengoHace casi 30 años, Raúl Rolfi fue convocado por la entonces superiora del Hogar, la hermana Perseverancia, para dar clases de arte a las mujeres con discapacidad de Santa Rosa. Fue allí cuando conoció a Don Orione. “Ahí supe de él, de la obra, me regalaron un libro con su biografía. Y empecé a tomar contacto con todo lo que significa”, explica.

Raúl fue el primer profesor en el hogar, y por ese motivo atestiguó también su crecimiento. Con el tiempo se incorporaron otros docentes y hoy hay todo un equipo de talleristas. “Las hermanas que han estado a cargo del hogar, cada una en su gestión, se preocupó por mejorar la calidad de vida de las residentes que están ahí”, sopesa.

A lo largo de los años, ese conocimiento del Apóstol de la Caridad fue mezclando teoría con vivencias: “Lo que Don Orione representa para mí es el más puro amor al prójimo a través de la solidaridad”. Lo que apasiona a Raúl de su trabajo es que “uno puede ejercer la solidaridad, que es maravillosa”.

“En mis años de labor hice carne en mí una frase que es ‘donde germina la semilla de la solidaridad se extingue el miedo, la violencia’, cosas negativas que no nos hacen bien y que en estos tiempos están muy extendidas”, sintetiza el tallerista.  

“Mi estilo de vida fue marcado por la presencia de Don Orione”

movimiento laical orionitaCuando Virginia Zalba llevó por primera vez a sus hijos al Instituto Don Orione de Congreso, probablemente no imaginó cuánta influencia tendría en su vida y la de su marido ese acto casi rutinario de inscribir a un niño al colegio. Aunque ambos tenían historial en grupos misioneros de la Iglesia, no conocían en profundidad al Apóstol de la Caridad.

“Tanto a mi marido como a mí nos gusta saber dónde estamos. Por eso nos interesó la historia de una escuela que era de Don Orione, quisimos saber quién era, cómo había sido su espiritualidad. Que haya sido el estratega de la Caridad, de una espiritualidad de mangas arremangadas nos fue atrayendo”, evoca.

La Providencia también jugó su rol. Poco después de inscribir a los hijos en el Instituto, Virginia se entera de que su padre había sido monaguillo en una de las misas que presidió Don Orione, y que una de sus tías había sido casada por el Padre José Dutto, hombre de confianza del Santo en Argentina.

Pero la verdadera profundización en el carisma orionita se produce cuando se acerca el momento de la comunión del primer hijo mayor de la pareja.  Junto a otros padres, se juntaban con la Hermana Angélica Ayala, en ese entonces directora del Instituto, para ampliar sus conocimientos sobre Don Orione. “Ahí empieza la historia de arraigo definitivo en Don Orione”, señala Virginia.

“Mi estilo de vida fue marcado por la presencia de Don Orione. Esto del Santo de las mangas arremangadas, de estar siempre, del servir. La Caridad, entendida como el amor al otro porque en el otro está presente Jesús”, sintetiza. Y la marca de Don Orione fue tan grande, que hoy Virginia es la Coordinadora del Movimiento Laical.

Cafecito Con Don Orione

En vísperas de un nuevo aniversario de la canonización de Don Orione, invitamos a todos sus devotos a llenar internet de mensajes de afecto para el Santo. Si querés dejar tu mensaje, ingresá al siguiente hacé clic aquí y completá el formulario.

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