Historia

"Que cada abandonado encuentre en ustedes una Hermana en Jesucristo y una madre; y mientras sanan los dolores del cuerpo, den a las almas la luz y el consuelo de Dios. Vayan a sembrar la Caridad de Jesucristo con las palabras y las obras"

Don Orione, el Apóstol de la Caridad

Luis Orione nació en Pontecurone (Italia) en 1872, en el seno de una familia humilde. Don Orione dedicó su vida a amar y servir al Señor en los más humildes, en los más pobres y desposeídos. Por eso consagró su apostolado a acompañar a los más desvalidos, en quienes “brilla el rostro de Dios”. Comenzó su labor social y evangélica de muy joven, creando institutos educativos para jóvenes marginados y, más tarde, hogares para personas con discapacidad.

Le tocó vivir un contexto complejo: En un mundo que se iba descristianizando, estalló la Primera Guerra Mundial causando un enorme dolor e inconmensurables pérdidas humanas. Por tal motivo alzó el estandarte de la caridad de Cristo, para expandir la justicia y la solidaridad. Su particular carisma impresionó al Papa Juan XXIII, quien aseguró que la caridad de Don Orione “iba más allá de los límites normales. Estaba convencido de que se podía conquistar el mundo con el amor."

Don Orione visitó Argentina en dos oportunidades: Entre 1921/22 y entre 1934/37. Para ese entonces ya era conocido en el mundo como el “Apóstol de la Caridad” y su renombre de Santo lo precedía. Su paso por nuestro país dejó un generoso número de obras caritativas que aún hoy continúan.

El 16 de mayo de 2004, a más de 60 años de su muerte, fue declarado Santo por el Papa Juan Pablo II. Su corazón incorrupto descansa hoy en el santuario del Pequeño Cottolengo de Claypole, en Buenos Aires.

Fundación de las “Hermanas de Don Orione”

El 29 de junio de 1915, en la ciudad de Tortona, Italia, Don Orione fundó a la congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

Años más tarde, a finales de 1930, partieron desde el puerto de Génova las primeras seis misioneras que tenían como destino final Sudamérica. Ellas eran: Sor María Bienvenida, Sor María Misericordia, Sor María Pax Crucis, Sor María Concepción, Sor María Fe y Sor María Lucía. Las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad debían alargar sus tiendas y cruzar los mares para llevar la luz del Evangelio.

A pesar de las dificultades y diferencias culturales, la Divina Providencia guió a nuestras primeras hermanas para plantar las semillas de la caridad orionita. Más tarde, Don Orione diría de ellas: "Vuestra mínima Institución fue fundada en el Corazón de Jesús, porque de allí ha venido la caridad sobre la tierra, y de allí deben extraerla para ustedes y para los demás".

Como nuestro Fundador, creemos que “sólo la caridad salvará al mundo”. Por eso, continuamos su legado con la responsabilidad y fuerza que merece, con su mismo espíritu y guiadas por la luz de Cristo.

Nuestro instituto está conformado por las Religiosas Hermanas y las Religiosas Sacramentinas Contemplativas no Videntes. Asimismo, la Provincia Religiosa Nuestra Señora del Luján, de la que formamos parte, abarca Argentina, Uruguay y Paraguay, y nuestra casa madre se encuentra en Roma, Italia.

A nivel mundial, las hermanas tenemos presencia en obras y comunidades de América del Sur, Asia, África y Europa.